Este hombre se retuerce de dolor porque hace un momento chocó contra un ciervo.
Iban a 160 kilómetros por hora y el ciervo saltó a la carretera de repente.
El motociclista parecía estar bien pero empezó a sacudir la mano y se apartó a un lado.
Cuando su amigo corrió a ayudarlo gritaba como si su brazo estuviera roto, pero en realidad la situación era diferente.